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lunes, 18 de julio de 2011

Ganbare Nippon! (y II)

Por una curiosidad del destino, precisamente (más o menos) un año después de que España celebrase el título mundial de fútbol, Japón ha conseguido lo mismo. Concretamente, la selección femenina que, tras dejar en la cuneta a grandes favoritas, y remontar no una, sino dos veces contra los Estados Unidos, consiguió hacerse con el título en la tanda de penaltis.



Esta entrada va como homenaje a las "nadeshiko" (la quintaesencia de la mujer japonesa), que han conseguido superar todas las dificultades, y como los héroes del Soccer Town de 2010, le han dado una alegría a un país que no acaba de superar las dificultades que provocó el maremoto y la crisis nuclear del pasado mes de marzo.
Dice el titular: "Las nadeshiko, campeonas del mundo". Y eso que el Koshien está a punto de empezar...

Viendo que las selecciones absolutas de de fútbol han triunfado en todas las competiciones en las que han tomado parte (antes fue la Copa de Asia), sólo me queda decir que si que la selección masculina no hubiera renunciado a a la Copa América, igual Brasil o Argentina hubieran caído mucho antes...

En fin, que el pueblo japonés se merecía una alegría. Y aunque el fútbol no es más que un juego y no acelera la reconstrucción de las zonas devastadas, al menos no aumenta las penas, y eso ya es mucho.


Oh, y ya que estamos con los homenajes, uno último para los nuevos campeones de la División de Honor de béisbol; el F.C. Barcelona Club, que añade el que será su último título en sus casi 70 años de historia...

viernes, 8 de abril de 2011

Nuevas nuevas y ánimo, Japón



Precisamente cuando me encontraba a punto de hacer la entrada del mes (o de los dos meses, o algo), me encuentro con el peor terremoto de la historia de Japón.

Evidentemente, en esos momentos, lo menos que piensas es sobre el manganime, la política japonesa, o la repercusión de la batalla de Sekigahara en la historia de Castilla-La Mancha. Y si el terremoto ya era malo de por sí, luego llegó un maremoto (que es otro modo de llamar a los "tsunamis") que arrasó la costa de Sendai, causando miles de víctimas (más de diez mil, entre muertos y desaparecidos).

Y luego llegó la crisis de la central atómica de Fukushima, que aparte de las graves consecuencias de por sí, mantiene a la población evacuada en un radio de 20-30 kilómetros, mientras los trabajadores de la central, las fuerzas de autodefensa intentan resolver la crisis atómica lo antes posible.. aunque hubiera ayudado mucho que Tepco, la empresa dueña de la central hubiera sido algo más previsora.

Como mis conocimientos de energía atómica son ciertamente escasos, prefiero enlazar un blog de alguien que si sabe de esas cosas y se explica mucho mejor, como la pizarra de yuri

Mientras, en España, hemos tenido de todo. Los que tenían conocidos en Japón se han vuelto locos para localizarlos y saber que estaban bien. Si ya cuesta a veces encontrar a gente en el mismo país porque se ha dejado el móvil en casa, o no tiene batería, o ha salido a encontrar a alguien, imaginad cómo será cuando se produce un terremoto, un maremoto y una explosión atómica.

Y en eso ha llegado la peor parte de nuestros medios de comunicación: ansiosos de carnaza e imágenes para alimentar el morbo y la alarma, se han lanzado a soltar mensajes catastrofistas: trenes saturados de refugiados, saqueos, explosiones atómicas, pánico por las calles... un poco más y hubieran empezado a avisar de la presencia de Godzilla.

Pero no, señores de la prensa, lo siento por ustedes, pero nada de eso es cierto: los japoneses, tal vez por su caracter forjado por un terremoto tras otro, no se han dado al pánico, o a los saqueos. Los trenes están abarrotados porque siempre lo han estado. Las tiendas están vacías porque la distribución se ha detenido; suele pasar cuando hay estos terremotos.

Así que en esta situación, es necesario apoyar y animar a los japoneses como mejor podamos Japón. En Alt 1040 como de El Pachinko aparecen buenas ideas para conseguirlo. Puede que no sea mucho, pero la solidaridad siempre se agradece, y máxime viniendo desde tan lejos (para ellos).

Ahora, la parte optimista: Japón ha tropezado, pero se volverá a levantar. Ya se recuperó de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, -recordemos que es el único país en la historia que ha sido atacado con armas atómicas-. Lo peor que podemos hacer es dejarnos llevar por histerismos, auspiciados por los medios de comunicación que deben vender un escándalo al día (el mes de marzo ha ido de Libia a Japón, de Japón a Libia, etc.).

Desde Green Wood, todo mi ánimo a ese maravilloso país, al cual nunca podremos darle la espalda:

martes, 21 de septiembre de 2010

Por un quítame allá unas islas

Vayamos al grano directamente: ¿cuánta gente de la que lee estas líneas se ha enterado del reciente conflicto diplomático entre China y Japón? 

Me imagino que poca, porque para eso hace falta que se den una serie de intereses poco comunes en el mundo que toca de cerca este blog: interés por la política, por la política exterior "ajena" y la historia internacional.


Pero después de todo, es bastante lógico. El manga y el anime son, en su mayor parte, un género  (con perdón) de evasión, no de ilustración. Los lectores de Rurouni Kenshin no aspiran a conocer mejor la historia japonesa, sino a distraerse con  una historia de un espadachín que quiere abandonar su pasado, pero éste no se decide a abandonarle. Si con ello se conoce un poco más lo que fue el fin del shogunado Tokugawa y la era Meiji, miel sobre hojuelas, pero no era ese su objetivo.


Volviendo a la cuestión de las islas, hagamos un resumen corto y conciso. Entre el archipiéalago de Okinawa (de donde salió el maestro Miyagi del "auténtico" Karate Kid, pero esa es otra historia) y Taiwán existen las islas Senkaku (Daioyu para los chinos), un nombre más bien exagerado par lo que es más bien un grupo de islotes.


Aquí el mayor de todos: cuatro kilómetros cuadrados, todos suyos.


Como la situación entre Taiwán, China y Japón es la que es, y sobre todo, hay sospechas de que las islas se encuentran sobre unas reservas enormes de gas y petróleo, sólo hace falta una chispa para que los ánimos estallen. 

En este caso en concreto han estallado cuando un pesquero chino fue invitado a salir de aguas territoriales japonesas por una patrullera y éste la abordó (que no es no saltar sobre ellos con un cuchillo entre los dientes, sino chocar), por lo que fue detenido y puesto a disposición judicial. Por supuesto, esta es la versión japonesa. La china dice completamente lo opuesto: el pescador fue "secuestrado" en aguas territoriales chinas por los japoneses. La versión taiwanesa dice, básicamente,"ahí me las den todas".

A todo esto hay que sumarle que precisamente ahora se celebra el 69º aniversario del Incidente de Mukden, una nadería que tuvo lugar en 1931 con el cual comenzó esa anécdota de la invasión japonesa de China y por ende, eso de la Segunda Guerra Mundial.  Resumiendo, que al hecho en cuestión se han sumado los recuerdos del imperialismo japonés; de ahí a las manifestaciones y a la suspensión de contactos de alto nivel entre ambos países, hay sólo un paso...


No se trata de decir quién tiene razón o deja de tenerla. Después de todo, este país que llamamos España tiene una larga historia de capturas de barcos pesqueros por estar donde no debían estar, o alguien decía que no debían, por no recordar el famoso incidente de Perejil, ridículo para algunas personas, pero muy comprensible para países donde cuando no son unos islotes, son otros.


No, mi objetivo es señalar cómo al consumir un producto cultural de un país, la mayor parte de sus aficionados suele obviar todo lo demás: cultura, historia, y, por qué no, política, quedan obviadas. No se trata de conocer el nombre de los gobernadores de las distintas prefecturas de Japón, ni que el "último samurái" fue en realidad un oficial francés que se parecía muy poco a Tom Cruise, pero al menos un mínimo interés por el país que "suministra" nuestra afición tampoco vendría mal. O si no, ¿qué derecho tenemos para pensar que somos mejores que el turista que llega a Japón pensando "Sony, ninja, playstation"?


P.d: el autor de Kenshin, Nobuhiro Watsuki, no ha vuelto a despegar desde entonces. Eso sí, las copias-homenajes de la Patrulla-X cada vez le quedan mejor...

viernes, 27 de agosto de 2010

Cuando éramos japoneses

Siempre he pensado que un aficionado al manganime tiene (por lo menos) dos selecciones favoritas. La propia, cualquiera que sea su país, y la de Japón. Y seguramente la culpa de todo la tengan Oliver y Benji



Después de todo, cuando éramos niños, pasamos horas devorando los partidos de sus equipos, sus competiciones. Cuando llegó la hora de formar la selección nacional, recuerdo haber estado discutiendo con compañeros quienes tenían que formar el equipo, sus pros y sus contras. Y como en la serie jamás llegó a aparecer España (salvo una mínima aparición en un episodio), tampoco tuvimos que sufrir la derrota ante Oliver y compañía, ni mucho menos ver como Bruce Harper paraba un gol con la cara.

De ahí que viéramos con simpatía al combinado japonés, y eso que su participación en los mundiales se hizo de rogar. No fue hasta 1998 cuando lo consiguió por primera vez, cuando el mundial se amplió hasta 32 equipos y Asia dobló el número de plazas disponibles, de dos a tres y medio (ahora tiene cuatro y medio, gracias por preguntar). Ya habían pasado por lo menos 8 años desde el final de las aventuras de Campeones, pero aun así, algunos seguíamos viendo a la selección japonesa con simpatía.
Ayuda que nuestros equipos no se hayan enfrentado más que en categorías inferiores (con excelentes resultados para España, añado), ni hayamos sufrido derrota traumática contra ellos, como en el caso de Corea del Sur. Así pues, podemos decir que tenemos simpatía por Japón y nadie nos mirará más raro que si decimos que seguimos a los “all whites” de Nueva Zelanda.



Y sin embargo, tengo la impresión que esta simpatía ha ido desapareciendo según avanzan los años. Los deportistas del anime han dejado paso a otros héroes. Campeones es un objeto de nostalgia, no de admiración (que se lo digan a Glenat cómo le ha ido la venta del manga). Ahora son otros géneros los que mandan en la televisión, a pesar de unos cuantos ejemplos actuales. Recordemos que si existe el anime de Inazuma Eleven es gracias al éxito de sus videojuegos, no al revés, como pasaba con los (flojitos) juegos de Oliver y Benji, que apenas se atrevieron a editar en Occidente.

Cualquier parecido entre esta imagen y la anterior es... totalmente aposta, claro.


En la situación actual, pocas camisetas de la selección japonesa se ven ahora en salones del manga y eventos similares. Y viendo la cara de sorpresa de la gente al verla, uno se pregunta si es porque los aficionados de ahora creen que Japón es un lugar mítico de donde “salen” mangas y animes, no un país con su selección nacional y todo. Por mi parte, creo que jamás podré evitar sentirme un poco japonés cuando llega un campeonato del mundo...


P.d: adivinad quién compró una camiseta de Corea a pocos días del partido de infame arbitraje. Sí, el menda.
P.d2: en 2011 se juega la Copa Asiática, por si alguien quiere seguir los partidos de Japón.